fpozuelo | 23 Novembre, 2009 18:15
Mi hijo pequeño, de trece años de edad, tiene el acceso prohibido a salones de juego. Esos lugares en los que uno se juega la pasta. Es decir, se le prohibe jugarse el poco dinero que pueda tener, y no por el dinero, sino para no enviciarlo en algo malo para el espíritu y, casi siempre, para el bolsillo. Me parece bien.
Mi hijo pequeño, ese que tiene prohido acceder a salones de juego, mientras está viendo como la selección española de fútbol golea a la austriaca, puede dejar una fortuna en llamadas telefónicas para participar en el jueguecito que publicitan constantemente los locutores del encuentro. Sortean diez mil euros entre todas las llamadas o SMS que reciban. Y es la 1 de TVE. ¿Donde está la diferencia? ¿No es esto un juego de azar como las maquinitas de los salones de juego?. ¿Qué es lo que me he perdido que me hace no entender esto?
No sé, me parece que algo no funciona en este tema. Que alguien me lo explique.
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